viernes, 18 de enero de 2013

Mamá ¿Jugamos a la bebé?


Considero que son muy pocas las personas que NO han incurrido en una o varias de las siguientes conductas en edad adulta:

1. Ser llamado(a) por su madre o padre “mi niño(a)” o “bebé” o apodos de la infancia.
2. Ser llamado o llamar a su pareja bebé, o baby.
3. Recibir o realizar cariños con voz y gestos de bebe.
4. Acurrucarse con su pareja, en posición fetal.Particularmente al sentirse tristes, desesperanzados, temerosos, angustiados…
5. Comunicarse con uno o ambos padres al tener sentimientoscomo los anteriores.
6. Llorar mientras nos abraza alguien a quien amamos, con quiennos sentimos comprendidos, escuchados, pero sobre todo, protegidos.

Yo he realizado y realizo,todas las conductas anteriores, incluso varias al mismo tiempo, y por favor,quien no se identifique con una de estas conductas que levante la mano y deje un comentario abajo.Todos en algún momento tenemos la necesidad de proteger yser protegidos, remitiéndonos a edades tempranas: cuando éramos bebés.

Entonces,  ¿Por qué les exigimos a nuestros niños que se porten como “niños grandes”? ¿Por qué a ellos les negamos este tipo de cariños ocasionalmente? Y si hablan como bebés les decimos: “habla bien” ¿Por qué tratamos de callar y minimizar su llanto y su dolor?  Sugiero, en lugar de todo esto, preguntarnos¿Por qué no? 


Primeros días de nacida, aun con la posición fetal


La presencia de este tipo de conductas responde anecesidades inconscientes (o conscientes) de conectar conla seguridad, paz, protección y calma característico y único de edades tempranas








Pueden responder a que dichas necesidades no quedaron del todo resueltas en esas etapas, por diversidad de factores:depresión postparto, ausencia de la madre, ausencia del padre, poco contacto físico, omisión o inconsistencia de cuidados, cambios constantes de cuidadores… todo en etapas tempranas, particularmente cuando se es bebé, o desde el vientre: inestabilidad emocional de la madre, rechazo al bebé (a veces inconsciente) lo cual puede pasarnos cuando el embarazo no fue planeado, en fin.
Cabe mencionar que los seres humanos somos perfectamente complejos, no hay fórmulas ni recetas exactas, todos respondemos diferente a diversidad de situaciones, el haber tenido este tipo de experiencias no es equivalente a "traumas", tampoco el tener las condiciones "ideales" es garantía a estar excento a ellos.


Boppy, la contención, como en el vientre
Retomando: Por supuesto que dar rienda desmedida a dichas conductas puedecaer en patológico, y como madres y padres incluso podríamos estar enviando mensajes de sobreprotección que limitan el desarrollo y torna a los niños dependientes a grados desfavorables.

Sin embargo, permitirlo bajo cierto encuadre puede traergrandes beneficios y continuar fortaleciendo lo que siento que se explica mejoren inglés con el términobonding”, estrechar lazos de amor, confianza y seguridad entre padres, madres e hijos. Sobre todo si identifican claramente alguno de los factores que antes mencioné. 

El niño marcará la pauta, y como madres o padres muchos yahemos desarrollado la habilidad de discriminar entre un llanto “berrinchudo ofingido” y uno de verdadera angustia, y es en este donde los debemosacompañar, por medio del contacto físico, palabras de calma y afecto.
A veces los niños son totalmente claros, y aquí es donde entra nuestra historia, porqueya saben que yo no escribo nomas porque lo leí, lo escribo porque lo leí y porque lo VIVÍ.


 
Lheón, cuando era más pequeño

Ya saben, ya los tengo locos con que “estamos en la etapa delas reglas” y Luciana recibe reprendas verbales, y en muchas ocasiones no ve asus padres muy contentos con su conducta, se siente reprobada, a esto se le suma que por un tiempo convivió más de cerca con su primito precioso Lheón,quien como bebé recibe cuidados propios de un bebé, y Luciana nota las diferencias y desea este nivel de atención. Luciana comenzó  a decir cosas como “cuando sea bebé me compras uno como ese” “cuando sea bebé me das un biberón” “¡no puedocaminar!”. "¿cuándo sea bebé puedo ser Lheón?"
Luego se llegó la temporada Navideña, y cuando hicimos la carta Luciana pidió un bebé para darle de comer, al parecer la necesidad de recibir se translaboraba en necesidad de dar, o se daban ambas.
Cuando todo esto pasaba obviamente la mamá psicóloga paranoica que vive en mi emergió, pensé “¡oh no, quedaron vacíos en ese etapa!¿Cómo es posible? ¡Cuidamos cada detalle!” Fue así en la mayor y mejor medida de lo posible,  pero, hay cosas que ocurrieron que como humano me debo perdonar, aunque mi obsesividad me pide controlarlo todo, no siempre se logra, eso pudiera haber sido suficiente factor de influencia, o simplemente,si no hubo vacíos, ella quiere regresar por el gusto de regresar, así de simple.

Ya cuando me ralajé fui hábil para tomar acción.

Le mostré el ScrapBook que le hice yo misma con mis manitas,que contiene fotos de mes a mes hasta el año, le explicaba lo que sucedía ycomo era nuestra vida en ese entonces, sus necesidades y como eran cubiertascon amor, ella ve esa álbum con una fascinación y emoción, mejor que cualquierlibro. Cuando me decía “cuando sea bebe…” le respondía que sí, perole recordaba que ya fue bebé, tal como lo vió en su album.

Fotos de las fotos del Scrapbook
Exactamente ésta le trajo Santa

 
Cuando llegó la bebé traída por Santa, venía con un biberón,Luciana le daba de comer y la cuidaba, pero tal parece que lo que realmente lellamaba la atención de todo el juguete eran los accesorios, un día la vi usando elbiberón como si ella fuera la bebé, y recordé algo que aprendí, y le dije, ¿Luciana quieres jugar a la bebé? Cuando se viodescubierta se espantó, pero al escuchar esta pregunta su semblante cambió y gritó entusiasmada “¡sí!”.
Tomé una de sus baritas de princesa y tocando con ella sucabeza le dije “!yo tu mamá, te convierto en bebé…triiiin!”. (Eso de “triiiin” es el sonido de la magia.)

Nos sentamos y se acurrucó como bebé, como hace mucho no lo hacía, yo la apreté y coloqué su cabeza del lado de mi corazón, le hablé como bebé, le acariciaba y ella, tomo el rol, dejó de hablar y hacía balbuceos, así  le di su biberón (el de juguete que viene con la mona), por unos 3 minutos, ella misma dijo “ya mamá”, entonces tomé la barita y le dije “eres niña grande otra vez, triiin, ya puedes hablar, triiin, puedes caminar, triiin, puedes ir al baño y tomas en vaso, triiin” 

Así, solo eso, tres minutos... de vez en vez me pide jugar a la bebe, y jugamos, es muy importante hacer "la magia", para convertir y desconvertir, es algo así como un truco subconsciente para que no se estacionen en la etapa anterior. Esto también lo pueden hacer los papás para fortalecer los lazos de amor, protección, etc.
Tal vez sea menos lo que Luciana, de adulta, caiga en las conductas antes mencionadas, no lo sé, yo solo quiero que sepa que la amo y que en su padre y su madre encontrará, siempre, amor, seguridad, confianza,y apoyo.




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