miércoles, 26 de diciembre de 2012

La democracia llegando a su fin ¡yo soy la jefa!


Estos últimos días no ha habido  mucho que escribir, me había estado enfocando en las celebraciones, por que en cuanto a crianza se trata, para mí, no era momento de escribir, era momento de leer, reflexionar, inhalar, exhalar, ajustar. 

Luciana estaba, lo que se puede describir como enfadosa y rebelde, en el sentido de desacatar instrucciones deliberadamente, cometiendo imprudencias, es decir, inoportunamente demandado se cumplan sus deseos, por ejemplo, yo en el teléfono o comiendo y ella con su voz mas chillona exigiendo cosas súper simples, nada de vida o muerte o de necesidades básicas... tal vez algunos están pensando que puede ser cruel llamarla enfadosa, pero, honestamente, la mayoría de los niños tienen momentos que simplemente, desesperan, a veces yo ya estoy estresada y a ella, malamente, le toca pagarla, o a veces sólo deseo un momento de paz y tranquilidad...

Lo anterior, no resta el amor que le tengo, resta la paciencia, pero, solo fue un 'blackout', de los que seguro habrá mas pero lo importante es recuperarnos.

Así que en esos momentos le gritaba... pero no parecía que le importara mucho; el grito en nuestro caso no tuvo ningún efecto mas que el de enseñarle a gritar, y ella, grita mas fuerte que yo. Otras veces, cuando decía que sí me haría caso y repetía la conducta le dije "si no entiendes con palabras, te voy a dar una nalgada" esto la verdad si funcionó, me decía "si entiendo, si entiendo" pero, ¿es mi objetivo atemorizarla con golpes?

Entonces caí en cuenta de que todo esto tenía tres causas, que debían ser atendidas, no importando el orden,  aquí se las expongo.

#1.- Desconocimiento de reglas de tipo social, de gracia y cortesía, lo que comúnmente llamamos: educación, cuando se dice "ese niño es mal educado", y ¡oohh no!, mi hija será aventurera, exploradora, espontánea, pero no mal educada (trataré, en eso estamos).


La diferencia de ser aventurera y maleducada de acuerdo a mi percepción, se explica con el siguiente ejemplo, estamos en una fiesta y a Luciana le apetece arrastrarse un poco por el suelo mientras juega, mientras no estorbe, yo se lo permitiré, si a alguien le causa conflicto, pues, es su rigidez, no es mi problema, ya la lavaré y cambiaré de ropa, tiene 3 años. Pero, en la misma fiesta, Luciana gritando, golpeando los cubiertos en la mesa que compartimos, es totalmente inoportuno, si a alguien le causa conflicto es un problema que YO causo, ahí sí esta interfiriendo activamente en la paz y tranquilidad del resto de la población, y vivimos en sociedad, se trata respeto y consideración por los demás, como igual nos gustaría de regreso. Y así, tal cual, le explico "por favor guarda silencio, las personas quieren comer tranquilamente, molesta tanto ruido". Esto por poner un ejemplo de las muchas impertinencias que esta cometiendo mi pequeña sin saberlo aun, claro, y ante las cuales hay que detenerla y explicarle.

#2.- Demanda de atención + aburrimiento: Sólo le falta gritar "¡Mamá dame atención!", y es que estos últimos días hemos tenido mas tiempo en casa, lo que se traduce en disminución del ritmo de estimulación al que ella estaba acostumbrada (aburrimiento), y aunque también hemos tenido mas tiempo compartiendo el mismo espacio, no así en actividades, no le he dado el tiempo exclusivo y de calidad que todo niño necesita con su madre o padre, es decir, parar, sentarme con ella y realizar una actividad en la que mi atención se centre exclusivamente en ella y yo, sin el teléfono, sin el celular, la compu, la tele, sin estar tejiendo. Este tiempo es la base afectiva de la relación padres e hijos y si no se cubre por la buena, se demanda por la mala.

#3.- Edad. En esta etapa preescolar, los niños están encontrando equilibrio entre sus deseos e impulsos y las reglas, y digamos que mi democracia esta llegando a un punto en el que ella pudiera estarse sintiendo empoderada, así que he tenido que intervenir directamente, cargarla, llevarla o traerla cuando se acaba el conteo de 1-2-3 del que antes les he contado, con el fin de evidenciar mi autoridad, sólo que ahora ya cuestiona, y después de darle las mil explicaciones y parecer insuficientes, un par de veces le he dicho "por que yo soy la jefa de esta casa, y este es el orden que hay que mantener, etc, etc".

A todo esto había estado ayudando la venida de Santa, pues era un motivante externo para mantener una conducta impecable... ahora tendré que buscar nuevo reforzador, pero sobre todo llenarme de paciencia, y saber que todo lleva tiempo, a veces me piden sugerencias y me dicen: "lo hice y no funcionó", sé que no tengo todas las respuestas o no todo funciona igual para todos los niños, pero en muchas de esas ocasiones lo hicieron UNA VEZ... recuerden, como de libro: CONSTANCIA, inhala, exhala, deja ir...

con amor, Uki Rebel y Adriana Locota

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