domingo, 19 de agosto de 2012

Hoy, en tu cumpleaños, la historia de tu nacimiento versión editada.

Luciana estaba programada para nacer el 22 de Agosto de 2009,  pero la mañana del 18 de Agosto algo ya no se sentía tan bien en mi gigante y acalorado cuerpo en pleno verano y con 30 kilos de más. Si, leyeron bien treinta kilos, afortunamente los perdí todos rápidamente. Como les decía, el miércoles 18 de Agosto sentí unos pequeños dolores, por lo que me dirigí con mi médico, quien me sorprendió diciendo que había comenzando a dilatar: 1 centímetro, "ve a casa, camina, come ligero" dijo el doctor, "por la tarde vas al hospital, a ver si ya te quedas".

En cuanto salí del consultorio le llamé a Adán, para que viniera de inmediato, con el temor de que nuestra bebé naciera en la siguiente hora y a él le tomaran dos horas cruzar la frontera para estar con nosotras. Mientras tanto yo, obedientemente, comí caldito de pollo, y caminé y caminé kilometros envíando mensajes de amor y bienvenida a nuestra hija, para que ambas tomaramos valor para ese gran momento: estábamos listas.

En el transcurso de la mañana me daban algunos dolores, molestias, y para alrededor de las 4 de la tarde  el dolor era mas intenso y frecuente, para esa hora Adán ya estaba conmigo poniendo en práctica lo que tanto habíamos practicado, una gran variedad de técnicas de resperiación que me permitieran unirme a esa sensación de dolor, y facilitar que esa sensación logrará su cometido, preparar mi cuerpo para la llegada de mi hija. En realidad gritar, llorar o ponerse de mal humor como sale en las películas no ayuda a nada ni a nadie, además, ¿por que resistirse? 

Alrededor de las 6 de la tarde llegué al hospital, con dolores frecuentes e intensos, si al revisarme no tendría la suficiente dilatación, me enviarían de nuevo a casa, yo supuse que eso no pasaría, pues con ese dolor ¡de seguro ya estaba a punto de parir! Pero solo tenía 2 centímetros, uno mas que por la mañana, la sorpresa fue que tenía alta presión así que eso me valió para quedarme, lo cual fue lo mejor para mi nivel de ansiedad, pues irme a la casa y estar en incertidumbre no favorecería a nadie.

Estando en el hospital experimenté lo máximo de dolor, vomité varias veces, y sentía que en cada contracción se me iba la vida, pero, eso es lo que se requiere, vida para dar vida, alguna vez escuché que al parir "envejeces" algunos años, consumes tanta energía vital en esas horas, que equivale a la energía vital de algunos años de tu vida... He vivido un poco traumada con el dolor que experimenté, pero hoy comprendo que es lo menos que se puede hacer para dar y traer vida y es la experiencia mas milagrosa que he vivido, y ese dolor, esa experiencia también se disfruta, y lo volvería a hacer con amor sin fin, para que de nuevo cada celula de mi hija no recibiera mas que esa información emocional: amor sin fin. 



En el cuarto imperaba el silencio, la calma, pese que las enfermeras, de apariencia filipina, probablemente me odiaron por solicitar ese silencio, pues en realidad las que me tocaron eran muy ruidosas, pero luego de mi amable petición guardaron silencio... 

Alrededor de las 2:00 am del 19 de Agosto, entró al cuarto el filipino al que le estaré eternamente agradecida, el anestesiólogo, segun las enferemeras experimentaría dolor con la aplicación, pero, ¿en serio?, ¡no creo que sea más del que ya estoy experientando! y así fue, ni sentí el piquete y pude dormir un par de horas, descansar y permitirle a mi cuerpo continuara su trabajo, tenía las genuinas intenciones de no usar anestesia, pero la use, para la próxima espero lograrlo, en fin, estando ambas listas a las 9:57 am del 19 de Agosto de 2009 nació Luciana, luego de contorsionarme para su nacimiento, ni cuenta me dí y me lastimé tanto que no sentí mis piernas por las próximas 24 horas, no podía mantenerme en pie, pensé que así me quedaría para siempre, mi espalda y caderas estaban totalmente amoratadas. Afortunamante volvía a caminar.

No lo podía creer ya no tenía nada dentro de mí, eran tantas emociones de pérdida y ganancia, de temor y de confianza, me sentía perdida y a la vez realizada...  ya estaba ahí, nuestra hija, todo el amor fusionado y  materializado en ese bello ser, quien nos eligió para encarnar con nuestros genes y confiar plena y ciegamente en nosotros dos, indefensa, vulnerable. Sé que todos somos únicos, pero, creanme Luciana tiene mas unicidad que muchos, y sí, lo digo por ser mi hija, por ser nuestra hija. Haras grandes cosas con tu vida, y la grandeza de esas cosas no la mediré por medio de tus cuentas bancarias, titulos educativos o posesiones, (aunque no descarto ni condeno el que tengas todo eso),  la grandeza se medirá por tu dicha y plenitud y como con ello impactarás al mundo con tu Luz. 

Con amor, tu madre que te parió y al nacer Tú, re-nací Yo. Esta fecha me llena de alegría, lo hicimos, lo estamos haciendo y somos muy felices, cada día, cada berrinche, cada risa, cada nueva experiencia.



No hay comentarios:

Publicar un comentario