domingo, 13 de mayo de 2012

Premios vs. Castigos


Aquí les comparto un breve artículo que escribí para la página de internet del Psicopedagógico, que pronto estará disponible al público en general y contendrá temas de crianza y estimulación escritos por terapeutas experimentadas en la región. Éste mi primer artículo puede decirse que va a tono con la serie de “el embrujo de las palabras”, donde elegir nuestras palabras cuidadosamente hace la diferencia, pues es mas positivo hacer algo para recibir un premio, en lugar de hacer algo para no ser castigado.


El Reforzamiento Positivo como estrategia de crianza


Es común observar que los padres se preocupen por cómo manejar los berrinches y las conductas inadecuadas en los niños pequeños, por supuesto que hay estrategias, sin embargo también hay que centrar nuestra atención en como prevenir que los berrinches sucedan y además incrementar en nuestros niños las conductas adecuadas y expectables. 

Una de las principales estrategias para promover el buen comportamiento en los niños pequeños y por lo tanto disminuir los comportamientos inadecuados,  es el “Reforzamiento Positivo” que básicamente es un sistema de recompensas o premios, donde la palabra clave es sistema, es decir tiene una base y además una serie de reglas y pasos a seguir pues de no usarse esta estrategia de recompensas adecuadamente podemos caer en que nuestros niños no deseen dar esfuerzo alguno si no obtienen algo material a cambio, y no es esto lo que se desea lograr, sino niños autónomos, responsables pero sobre todo felices.

A continuación las consideraciones para aplicar el “reforzamiento positivo” o “sistema de recompensas”:

1. Identifica la conducta: UNA conducta definida lo mejor posible al entendimiento del niño, descripciones como “pórtate bien” o “se buen niño” son descripciones muy amplias y generales que no ayudan al niño a tener en claro el objetivo a alcanzar entonces sus pequeños esfuerzos no serán reconocidos, además muchas veces ellos no son plenamente conscientes de QUE es lo QUE exactamente no esta siendo aceptable y que es lo que SÍ se espera de él. Como por ejemplo “tratar a tus amigos con cariño, no pelear”, “formarte”, “hacer pipí en el baño”, etc. Por otra parte es importante elegir una conducta justa, es decir que sea algo que sepamos que el niño pueda lograr, es decir, que no sea demasiado exigente, o bien podemos seccionar una meta, por ejemplo, queremos promover que el niño se alimente mejor, en un primer momento se espera que prueba, en siguientes ocasiones de dos a tres cucharadas, y así ir aumentando hasta lograr la mita final.

a) Describe la conducta de manera positiva es decir lo que SI puede o debe hacer el niño, por ejemplo “caminando Juan” en lugar “NO corras Juan”. Lo anterior promueva un ambiente cálido y sin prohibiciones, disminuye el conflicto con la autoridad.

2. Identifica la Recompensa e iguálala con la conducta, es decir, esfuerzo grande, premio grande. La recompensa debe ser algo que estemos plenamente seguros que el niño disfruta y desea, algo nuevo, no se vale retirarle algo que ya tiene, pues eso es lo equivalente a “castigo” o mejor dicho “perdida de beneficios” y eso ya no es reforzamiento positivo. El premio puede ser: calcomanías, juguetes, actividades diversas, dulces o privilegios. Cambia la recompensa con frecuencia pues pierden vigencia.

                            

3. Inmediatez y comprensión plena: Apareja la conducta y la recompensa de inmediato,  pues de lo contrario pierdes credibilidad como padre y la estrategia pierde validez. Antes, durante y después de entregar el premio, explica claramente al niño el por que lo está ganando, y exclúyete de la explicaciones, dile “¡te ganaste tu premio…!” en lugar de “No te voy a dar el premio”. Esto ayuda a que  el niño tome su responsabilidad. Además motívalo, aliéntalo, presúmelo. Recuerda: primero la conducta, después el premio.

4. Entusiasmo auténtico: Siempre acompaña el premio material de halagos auténticos, enfatiza tu entusiasmo y reconocimiento por el esfuerzo de tu niño, pues aquí radica la diferencia, queremos que el niño se enganche afectivamente no materialmente.
Retira gradualmente las recompensas materiales, haciéndolas mas espaciadas, es decir antes el premio era al momento o al día, después puede ser a la semana, y finalmente desaparecer o sustituirse por una nueva meta. Cuando el niño tenga noción del tiempo, puedes incluir una tabla de registro o calendario donde diariamente se registre su desempeño.


La efectividad de la estrategia, como en todo, radica en la constancia y consistencia. Notarás que el reforzamiento esta funcionando al ver la cara de tu niño llena de emoción y las conductas inadecuadas irán disminuyendo.

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