miércoles, 14 de marzo de 2012

¡CÁLLATE!

Ufff! creo que un 'post' al día no sería suficiente para compartir (y darme terapia a mi misma) sobre los retos que representa ser madre (consciente, preocupada, responsable, etc.).



Mi pequeña hija tiene 2 años 6 meses y está en una etapa de identificación de sus emociones, manejo y expresión de éstas; identificación de sus propios deseos y capacidades: explorando, corriendo, trepando, diciendo nuevas palabras, tocando, abriendo, cerrando, golpeando, lanzando, agarrando, gritando, callando, amando y odiando ¡al mismo tiempo! Y es por esto que a la par está conociendo límites, reglas y jerarquías de autoridad, tanto en su familia como en el resto de los ambientes sociales en los que participa.


Generalmente cuando leo sobre esta etapa o asisto a una conferencia, el tema se centra en "límites y reglas", ciertamente es un momento importante para manejarlo, y últimamente se ha dado un brote de "padres lacios" "débiles" "manipulables", muy flexibles, que pareciera necesario recalcar la importancia de la disciplina. Sin embargo no quiero perder de vista la primera parte, su desarrollo emocional, y de esta forma, tratar de buscar un equilibrio entre ambas partes.


Siento que si me enfoco únicamente en poner límites y reglas me estaría imponiendo sobre ella, además, como siempre digo, cuando los niños pequeños, como Luciana, caen en conductas inadecuadas, por lo general lo que les impulsa es un deseo de conocer, explorar, experimentar, atreverse a ir mas allá de los límites, mas allá de lo conocido y presentado antes, es romper su propio molde, expresarse, imprimirse.... y esto es algo que no quiero limitar, quiero que ella nunca deje de buscar, quiero que no tema a nada, que nada la detenga cuando joven o adulta, que no piense en atreverse y en su inconsciente le ponga "play" a una grabación que le dejamos a sus 2 años: "¡NO, deja ahí!, "¡Te vas a caer", o lo mismo cuando quiera expresarse: "¡no digas eso!". No la quiero "domesticar" de más, no quiero ir contra su naturaleza de espíritu, contra su libertad. Quiero que sus ideas no se queden en pensamiento, que se atreva, que haga sus sueños más locos, digan lo que digan, que a ella eso no le preocupe.... (Además Adán y yo tenemos algo de rebeldes en nosotros mismos)


Obvio tampoco quiero caer en un libertinaje de "exprésate hija, se tú, se libre, pasa por encima de todo y todos", creyendo que hacer algo negligente sería justificable....


OK. Lo primero que necesito es una buena dosis de paciencia y de lucha contra mis propias emociones, usaré como primer ejemplo cuando me dice con toda su fuerza ¡CALLATE mamá! al principio me sentía ofendida además de que me da pena cuando lo dice en público.


Se preguntaran de donde sacó esa palabra. Hasta ahora tengo dos fuentes probables: uno, El chavo del ocho, lo ponemos por a mañana, cuando el canal 15 no agarra (Elmo), como distracción para peinarla lo más pacíficamente posible. Dos, Cuando Adán y yo nos estresamos por los ladridos de nuestros Schnauzers, raza conocida por escandalosa (aun así los amo), y les decimos "¡ya cállate!"




Así que enumeraré mis puntos a considerar al enfrentarme a este tipo de situaciones:


1. "No lo tomes personal". En primer lugar la intención de la niña no es ofenderme ni avergonzarme como yo lo recibo de primera instancia por mis propios esquemas, previos e independientes a mi bebé. Si me quedo con esa idea, en el mejor de los casos, frases celebres como "a mamá no se le calla" o "no se le habla así" pueden salir de mi boca, cargadas, obvio, de mi ardor. Reprimiéndola. Enseñándole que yo soy lo máximo, y tal vez en una perspectiva psicoanalítica o psicogenealógica (o tal vez ambas o ninguna), esto le deja el mensaje de que no puede sobrepasarme, de que yo soy su límite, que no puede llegar mas allá de donde yo haya llegado, que hacerlo atenta contra nuestra relación y heriría sentimientos. Un ejemplo: cuando Luciana sea mayor, inconscientemente, no estudiar más que mi doctorado, por que eso sería ir mas allá, sobrepasarme. (jeje bueno, hasta ahora solo tengo licenciatura).



2. "Ponte en los zapatos de la niña". Al no ser esta la intención de Luciana, no es esta la respuesta correcta, pienso yo. Paso dos, sería: analizar la situación, ser empática, ver desde la perspectiva de mi niña, tomando en cuenta su desarrollo. En este caso, su intención, antes lo expliqué, es manifestarse, expresar su emoción, ella  misma no sabe como se siente, está experimentando enojo, frustración,  por primera vez en su vida. Es más, me dice "CALLATE mamá" cuando ni estoy hablando ya. En su familia y en TV, es lo que ha visto que se hace en un momento de desesperación o enojo, así que ésta es su intención: IDENTIFICAR, MANEJAR y EXPRESAR esas emociones, las "negativas" las que comúnmente nos enseñan a reprimir y a avergonzarnos de ellas, porque cuando las experimentamos  no somos deseables o aceptables, esto es algo que tampoco le quiero trasmitir. Enojarse es válido, es humano, y aun enojada es amada, aceptada, respetada y acompañada por su mamá y papá, tampoco quiero que busque "refugio" en otras cosas o personas poco confiables mas adelante en su vida, llámese malas compañías que "la entienden", por ejemplo. Ya lo dice la biblia: "Enojaos mas no pequéis, y que no se ponga el sol sobre tu enojo". Efesios 4:26.



3. "Obtén lo mejor posible de la situación" Ahora sí, tiempo de aprender y de crecer. No es que esté mal lo que Luciana hace, sino que no conoce otro modo, y como ahora ando muy bíblica, "perdónalos Señor por que no saben lo que hacen" Lucas 23:34. Por eso lo que sigue es enseñarle nuevas y mejores maneras de enfrentarnos a la situación, sin atentar con todo lo anteriormente expuesto.
 

2 comentarios:

  1. Es increible las etapas que vivimos juntos padres e hijos, es un aprendizaje mutuo y constante. El aprender a entender el lenguaje tan limitado de nuestros bebés es para volverse locos, sobre todo en esta etapa de Luciana donde solo quiere encontrar los limites de todo lo que ve, siente y toca. Pero como tu dices, con una buena dosis de paciencia y sobre todo, de no perder el enfoque de lo que queremos para ellos; que sean unos seres independientes, con desiciones y valores bien fundamentados. Una vez logrando esto, estoy segura que cualquiera que sea la desicion que tomen, serán las mejores para ellos y no serán tomadas a la ligera.
    Me encanta lo que estas haciendo y sobre todo tu misión de mamá...estoy segura que Luciana será una personita grande en su vida gracias a la educación tan amorosamente ocupada que le dan sus papis.

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  2. Ya lo sé Almita! ser mamá es todo un reto, especialmente si estas plenamente conciente de que cada movimiento tiene un impacto en la vida de ese alguien! Muchas Gracias por tus palabras Hermosa!

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